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Entre la usura, la
torpeza y la complicidad
Por
Guillermo Durand Cornejo
¿Cómo explicarle a un padre de familia que está a punto de ser
desalojado de su propia casa por haber creído que la "Sra.
Escribana" o el "Doctor tal", no se dedicaban a
engañar a las personas?
Creo
que éste el momento de decir "¡BASTA!". Personalmente,
estoy cansado de tratar de explicarle a un jefe de familia
que "si usted firmó, ahora no puede ante el juez
alegar su propia torpeza", como si esa persona fuese culpable
de no tener conocimientos en leyes, o como si fuese culpable de
vivir en una comunidad plagada de "vivos" y sin
controles. Todos ya sabemos que existen varias formas de usura,
pero si el positivismo cómodo de algunos jueces va a seguir
haciéndole fácil el negocio a estas aves de rapiña, es allí
donde hoy comenzaremos a señalar a ese magistrado que por
complicidad, o por comodidad, o por ineptitud, aplica el Derecho
exegéticamente, sin detenerse a interpretar el código y como si
todos tuviésemos las mismas oportunidades ante la ley. Así es
muy fácil ser juez; cualquier lego sería capaz de dictar una
sentencia que se ajuste a Derecho, pero ¿quedan jueces capaces de
aplicar el Derecho con Justicia y además con equidad?. No lo sé.
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